2009
08.17

Saludos.

Esta entrega es muy especial porque con ella inaguro el posteo de mis cuentos. De cuando en cuando iré poniendo alguno de mis cuentos para que los puedan leer y compartir. Si alguno de ustedes está interesado en leer más, visite mi página personal.

En esta primera oportunidad les dejo el primer cuento que escribí y hace poco mejoré. Es sin duda mi favorito, así que espero que lo disfruten. Sus críticas y comentarios son bienvenidos.

Las cuentas

Si tan sólo pudiera medir el fulgor de las estrellas, pensé mientras jugaba distraídamente con un lápiz. Me volteaste a ver justo en ese momento, como si hubieses notado algo inusual en mi adormecido rostro. Al ver tu cara de confusión sonreí, pero tu repentina expresión de seriedad me hizo ver que no te hacía nada de gracia. Sin decir palabra continuaste con tus cuentas. Sabía que te estaba empezando a molestar, o mejor dicho te empezaba a molestar más de lo usual. Nunca te percatabas de lo que pasaba por mi cabeza y si lo hacías nunca te interesabas en ello. Tanta concentración en el papel te distraía de todo, sin embargo los números ahí plasmados te significaban cada vez menos.

Observé tus ojos mientras saltaban de una fórmula a otra. Cada vez que los veía notaba un peculiar brillo en ellos y pensaba que debían guardar algún extraño secreto. Tomé mis notas y comencé a garabatear de manera casi frenética, dejando trazos muy marcados en el papel. Sí, definitivamente me gustaban tus ojos.

El ruido afuera era cada vez mayor, ¿o sería que adentro había cada vez más silencio? Un perro ladrando, el eterno susurro del refrigerador y el constante crick crick de los grillos. Yo escribía mis notas y tú seguías maldiciendo por lo bajo, porque las cuentas no salían.

Miles de veces te vi borrar lo que acababas de escribir, sólo para volver a llenar la hoja en unos cuantos segundos. Centenas de números rondaban por tu cabeza, como luciérnagas traviesas que aparecían y desaparecían en los sitios más oscuros de tu cerebro. Y nada, simplemente las cuentas no salían. Mientras, yo seguía con mis notas, escribiendo cada vez más rápido, aunque sin un destino que me fuera evidente en ese momento.

Definitivamente la inspiración se había ido a esconder a quién sabe qué región perdida de la galaxia, allá dónde mi mente vagaba constantemente en esos momentos, buscándola ansiosamente. Yo mis notas y tú tus cuentas.

Pasaron los minutos y mis notas cada vez eran más escuetas y comenzaban a mostrar rasgos de fastidio. La inspiración, esa vieja elusiva y burlona, se había ido a otro lado. Y aún tus cuentas parecían seguir resistiéndose.

Me levanté finalmente tras haber estado varios minutos sin escribir nada.

- “¿Y las cuentas?”, te pregunté.

- “Siguen sin salir” fue tu respuesta. Noté que ya era muy noche, así que tomé mis cosas y me dirigí a la puerta. Apenas nos despedimos, como si tuviéramos toda la vida por delante para ser más efusivos. Fue la última vez que te vi, hasta ese momento cerca de aquél café.

Debo confesar que tardé un poco en reconocerte. Tu cara era diferente, y tus ojos no brillaban más. Había pasado más de un lustro desde la última vez y mi memoria ya empañada con el tiempo tuvo que desempolvar viejos recuerdos. Aunque no lo hicieron con la rapidez que me habría gustado, las memorias llegaron vívidas, frescas y renovadas. Me estremecí un poco al reconocer mi propia vejez en tu rostro marcado por los años, sin embargo me acerqué a ti, con la firme decisión de hablarte. Al notar que dudaste un poco al verme, me percaté que debía haber cambiado tanto o más que tú. Sin embargo, aceptaste de buen grado cuando te invité a tomar algo. Platicamos un buen rato y me contaste de tu familia, tu trabajo y tus proyectos. Yo te escuchaba hablar pero era como si viera a otra persona, más vieja, más lenta, más cansada.

Las horas se fueron volando y el cielo se cubrió rápidamente con esa molesta y espesa oscuridad, típica de las noches sin luna. Me dijiste que tenías que irte y nos despedimos como si nos hubiéramos visto todos los días. Estabas abriendo la puerta, a punto de desaparecer, cuando vino a mis labios la pregunta:

- “¿Y las cuentas?”. Te paraste en seco al escuchar mis palabras. Poco a poco tus ojos renacieron de nuevo, y brillaron en la penumbra. No podía ver tu rostro con claridad, pero casi podría jurar que sonreíste, como si esa sola pregunta hubiera hecho retroceder el tiempo hasta aquella última vez.

- “No salieron”, me respondiste con una voz tan nostálgica como familiar, mientras te perdías en el frío de la noche…

Espero que l@s que llegaron hasta acá, hayan disfrutado del cuento. Para obtener la versión pdf del mismo, hagan click aquí

Nota importante: Los cuentos están liberados bajo una licencia creative commons de Atribución-No comercial-No derivadas 3.0 o superior.

2009
08.14
Un par de perseidas atraviesan una oscura noche de verano. Foto: Adolfo Plasencia

Un par de perseidas atraviesan una oscura noche de verano. Foto: Adolfo Plasencia

Tal vez hayas oído hablar de las perseidas, también conocidas como lágrimas de San Lorenzo, la maravillosa lluvia de estrellas que ocurre cada verano en el hemisferio norte. Incluso es posible que hayas tenido la oportunidad de ver este hermoso espectáculo. Las perseidas nos visitan de manera regular cada año y representan uno de los eventos astronómicos más sorprendentes que se puede observar, tanto por su duración como por su cantidad.

Este año, la noche con más actividad fue la pasada madrugada del miércoles 12 de agosto, aunque las perseidas surcan los cielos veraniegos por más de seis semanas.

Pero ¿de dónde vienen las Perseidas? En primer lugar, es un fenómeno muy antiguo y existe evidencia de que han sido observadas al menos desde hace 2000 años. Se llaman así porque parecen surgir de la constelación de Perseo. También son conocidas como lágrimas de San Lorenzo porque usualmente su pico de máxima actividad coincide con el festejo del martirio de dicho santo.

Las Perseidas se generan del cometa 109P/Swift-Tuttle. Son fragmentos congelados de diversos tamaños que orbitan al cometa y son atraídos por la gravedad de la tierra; al entrar a la atmósfera se desintegran, dejando tras de sí una estela luminosa muchas veces visible a simple vista.

Aunque las Perseidas no son la lluvia de estrellas más intensa, en sus momentos de máxima actvidad pueden llegar a caer hasta 60 meteoros por hora, varios de los cuales son visibles sin necesidad de ningún instumento. Por supuesto, es buena idea alejarse de las luces de la ciudad para poder observarlas en todo su esplendor, pero incluso si vivimos en una ciudad grande y contaminada, podremos ver algunas de las más brillantes desde el patio de nuestra casa.

Así que ha llegado el momento de las Perseidas. El único problema es que con tantas estrellas fugaces, uno ya no sabe ni qué desear.

Fuentes: Nasa News, Wikipedia.

2009
08.01

En esta entrega les traigo esta maravillosa canción del buen Rockdrigo González. “Acerca de ti, acerca de mí” es la octava pista del álbum “Aventuras en el DeFe” y es una de las pocas canciones serias de amor que llegó a “publicar”. La letra y los acordes están llenos de la nostalgia de un amor pasado, pero nunca olvidado. Les invito a escucharla y disfrutarla. Hagan click en el link de abajo para oír o descargar la canción.

Rockdrigo González – Acerca de ti, acerca de mí

Para los despistados y los que no quisieron o no pudieron escuchar el audio, aquí les dejo la letra:

“Acerca de ti, acerca de mí”. Rockdrigo González

Por ese algo que no está
hoy me pongo a cantar, hoy me pongo a pensar.
Aunque se que a veces no es bueno recordar,
que las cosas pasadas no han de regresar
y que todas las cosas que hicimos
son parte del viento y del tiempo así nada más,
acerca de ti, acerca de mí.

Uno pasa por la vida
sintiéndose bien o sintiéndose mal.
Algunas veces te quedas, algunas veces te vas
pero el amor verdadero, ese no lo olvidarás,
aunque todas las cosas que hicimos
son parte del viento y del tiempo así nada más.

Acerca de ti, acerca de mí
yo voy a construir una canción
para así darle forma a un viejo amor.

Uno pasa por la vida
sintiendose bien o sintiendose mal.
Algunas veces te quedas, algunas veces te vas
pero el amor verdadero, ese no lo olvidarás,
aunque todas las cosas que pasen
sean parte del viento y del tiempo así nada más

Acerca de ti, acerca de mí,
yo voy a construir una canción
para así darle forma a un viejo amor.

Eso es todo por el momento, esperen la siguiente entrega de este maravilloso autor.

Nota importante: Los derechos de autor de las canciones aquí presentadas (tanto la letra como el audio) no son propiedad de este blog. Dicho material es publicado sólo con fines de difusión.