2010
02.28
PacBio RS. Foto: businesswire. Los derechos de esta imagen son de su respectivo autor y se reproduce sólo con fines educativos

Secuenciador de ADN PacBio RS. Foto: businesswire

Hace no mucho tiempo, un grupo internacional de científicos se propuso algo que parecía imposible en la época: Secuenciar por completo el genoma humano. Hoy, a sólo 20 años de que dio inicio de manera oficial el Proyecto Genoma Humano, ya está en marcha una acelerada competencia por un logro que hace 2 décadas hubiera sonado más que descabellado, incluso a los entusiastas que apoyaron el Proyecto en un inicio: secuenciar por completo un genoma humano, en tan solo unos minutos y a un costo no mayor a $1,000 USD.

Pues bien, ahora más que nunca, parece que esa meta se podrá alcanzar en tan solo un par de años. Aunque ya existen en el mercado diversos secuenciadores masivos de ADN, capaces de secuenciar pequeños fragmentos de ADN miles de veces con gran precisión, el nuevo producto de Pacific Biosciences, el PacBio, promete romper todos los records.

El PacBio es un nuevo secuenciador de tercera generación, capaz de secuenciar una sola molécula de ADN a velocidades impresionantes y a un muy bajo costo. Y no sólo eso, según los voceros del PacBio, será capaz de leer secuencias de ADN que tengan un largo de entre 1,000 y 1,200 bases, lo que es un avance significativo respecto a otras plataformas cuya capacidad máxima de lectura es de apenas unas 100 bases. Y lo que parece más impresionante aún, cada lectura del PacBio costará sólo $100 USD, 10 veces menos de lo que cuesta una corrida en las actuales plataformas de secuenciación. Por si no fuera poco, la velocidad de secuenciación supera todas las marcas. Según los voceros de la compañía, un experimento completo de secuenciación en el PacBio tardaría sólo 12 horas.

Eso sí, la primera versión del PacBio tiene un costo de $695,000 USD, y pesa 800 kg., sin embargo, Pacific Biosciences asegura que en los próximos años sacará a la venta versiones mucho más pequeñas y más poderosas. Por ahora, sólo se han vendido 10 PacBio a diversas instituciones y universidades de EUA y Canadá, y serán entregados este verano. Sin embargo, se espera que pronto se vendan más unidades en diversos países, en particular en Europa y Asia.

A pesar de que el elevado costo de esta nueva generación de secuenciadores no hará posible que el PacBio sea usado en sus inicios de forma extendida, no pasará mucho tiempo para que esta y otras tecnologías de secuenciación más rápidas y eficientes sean cada vez más comunes y accesibles. Adicionalmente, el bajo costo de la secuenciación promete que muy pronto podremos tener acceso a estudios y diagnósticos personalizados basados en nuestra propia secuencia de ADN.

Por ahora sólo queda esperar y ver las dificultades y los logros que los primeros compradores del PacBio tendrán al usar el aparato. Sin embargo, no pasarán muchos años para que se logre una meta que supera ampliamente a la que se tenía hace 20 años: una secuenciación personalizada, rápida y accesible.

Fuente: GenomeWeb.

2009
12.27

Bueno, a propósito de estos festejos de fin de año, navidad, etc. etc. les dejo este que me parece un EXCELENTE cuento, del gran maestro Isaac Asimov.

En lo personal es uno de mis grandes favoritos y espero que ustedes lo disfruten también.

Así que sin más preámbulo, ahí les va:

La Última Pregunta
Isaac Asimov

La última pregunta se formuló por primera vez, medio en broma, el 21 de mayo de
2061, en momentos en que la humanidad (también por primera vez) se bañó en
luz. La pregunta llegó como resultado de una apuesta por cinco dólares hecha
entre dos hombres que bebían cerveza, y sucedió de esta manera:

Alexander Adell y Bertram Lupov eran dos de los fieles asistentes de Multivac.
Dentro de las dimensiones de lo humano sabían qué era lo que pasaba detrás del
rostro frío, parpadeante e intermitentemente luminoso -kilómetros y kilómetros de
rostro- de la gigantesca computadora. Al menos tenían una vaga noción del plan
general de circuitos y retransmirores que desde hacía mucho tiempo habían
superado toda posibilidad de ser dominados por una sola persona.

Multivac se autoajustaba y autocorregía. Así tenía que ser, porque nada que fuera
humano podía ajustarla y corregirla con la rapidez suficiente o siquiera con la
eficacia suficiente. De manera que Adell y Lupov atendían al monstruoso gigante
sólo en forma ligera y superficial, pero lo hacían tan bien como podría hacerlo
cualquier otro hombre. La alimentaban con información, adaptaban las preguntas
a sus necesidades y traducían las respuestas que aparecían. Por cierto, ellos, y
todos los demás asistentes tenían pleno derecho a compartir la gloria de Multivac.
Durante décadas, Multivac ayudó a diseñar naves y a trazar las trayectorias que
permitieron al hombre llegar a la Luna, a Marte y a Venus, pero después de eso,
los pobres recursos de la Tierra ya no pudieron serles de utilidad a las naves. Se
necesitaba demasiada energía para los viajes largos y pese a que la Tierra
explotaba su carbón y uranio con creciente eficacia había una cantidad limitada de
ambos.

Pero lentamente, Multivac aprendió lo suficiente como para responder a las
preguntas más complejas en forma más profunda, y el 14 de mayo de 2061 lo que
hasta ese momento era teoría se convirtió en realidad.
La energía del Sol fue almacenada, modificada y utilizada directamente en todo el
planeta. Cesó en todas partes el hábito de quemar carbón y fisionar uranio y toda
la Tierra se conectó con una pequeña estación -de un kilómetro y medio de
diámetro- que circundaba el planeta a mitad de distancia de la Luna, para
funcionar con rayos invisibles de energía solar.

Siete días no habían alcanzado para empañar la gloria del acontecimiento, y Adell
y Lupov finalmente lograron escapar de la celebración pública, para refugiarse
donde nadie pensaría en buscarlos: en las desiertas cámaras subterráneas, donde
se veían partes del poderoso cuerpo enterrado de Multivac. Sin asistentes, ociosa,
clasificando datos con clicks satisfechos y perezosos, Multivac también se había
ganado sus vacaciones y los asistentes la respetaban y originalmente no tenían
intención de perturbarla.

Se habían llevado una botella, y su única preocupación en ese momento era
relajarse y disfrutar de la bebida.

- Es asombroso, cuando uno lo piensa -dijo Adell. En su rostro ancho se veían
huellas de cansancio, y removió lentamente la bebida con una varilla de vidrio,
observando el movimiento de los cubos de hielo en su interior. – Toda la energía
que podremos usar de ahora en adelante, gratis. Suficiente energía, si
quisiéramos emplearla, como para derretir a toda la Tierra y convertirla en una
enorme gota de hierro líquido impuro, y no echar de menos la energía empleada.
Toda la energía que podremos usar por siempre y siempre y siempre.

Lupov ladeó la cabeza. Tenía el hábito de hacerlo cuando quería oponerse a lo
que oía, y en ese momento quería oponerse; en parte porque había tenido que
llevar el hielo y los vasos.
- No para siempre -dijo.
- Ah, vamos, prácticamente para siempre. Hasta que el Sol se apague, Bert.
- Entonces no es para siempre.
- Muy bien, entonces. Durante miles de millones de años. Veinte mil millones, tal
vez. ¿Estás satisfecho?

Lupov se pasó los dedos por los escasos cabellos como para asegurarse de que
todavía le quedaban algunos y tomó un pequeño sorbo de su bebida.
- Veinte mil millones de años no es ‘para siempre’.
- Bien, pero superará nuestra época ¿verdad?
- También la superarán el carbón y el uranio.
- De acuerdo, pero ahora podemos conectar cada nave espacial individualmente
con la Estación Solar, y hacer que vaya y regrese de Plutón un millón de veces sin
que tengamos que preocuparnos por el combustible. No puedes hacer eso con
carbón y uranio. Pregúntale a Multivac, si no me crees.
- No necesito preguntarle a Multivac. Lo sé. – Entonces deja de quitarle méritos a
lo que Multivac ha hecho por nosotros -dijo Adell, malhumorado-. Se portó muy
bien.
- ¿Quién dice que no? Lo que yo sostengo es que el Sol no durará eternamente.
Eso es todo lo que digo. Estamos a salvo por veinte mil millones de años, pero ¿y
luego? -Lupov apuntó con un dedo tembloroso al otro. – Y no me digas que nos
conectaremos con otro Sol.

Durante un rato hubo silencio. Adell se llevaba la copa a los labios sólo de vez en
cuando, y los ojos de Lupov se cerraron lentamente. Descansaron.
De pronto Lupov abrió los ojos.

- Piensas que nos conectaremos con otro Sol cuando el nuestro muera, ¿verdad?
- No estoy pensando nada.
- Seguro que estás pensando. Eres malo en lógica, ése es tu problema. Eres
como ese tipo del cuento a quien lo soprendió un chaparrón, corrió a refugiarse en
un monte y se paró bajo un árbol. No se preocupaba porque pensaba que cuando
un árbol estuviera totalmente mojado, simplemente iría a guarecerse bajo otro.
- Entiendo -dijo Adell-, no grites. Cuando el Sol muera, las otras estrellas habrán
muerto también.
- Por supuesto -murmuró Lupov-. Todo comenzó con la explosión cósmica original,
fuera lo que fuese, y todo terminará cuando todas las estrellas se extingan.
Algunas se agotan antes que otras. Por Dios, los gigantes no durarán cien
millones de años. El Sol durará veinte mil millones de años y tal vez las enanas
durarán cien mil millones por mejores que sean. Pero en un trillón de años
estaremos a oscuras. La entropía tiene que incrementarse al máximo, eso es todo.
- Sé todo lo que hay que saber sobre la entropía -dijo Adell, tocado en su amor
propio.
- ¡Qué vas a saber!
- Sé tanto como tú.
- Entonces sabes que todo se extinguirá algún día.
- Muy bien. ¿Quién dice que no?
- Tú, grandísimo tonto. Dijiste que teníamos toda la energía que necesitábamos,
para siempre. Dijiste ‘para siempre’.
Esa vez le tocó a Adell oponerse.
- Tal vez podamos reconstruir las cosas algún día.
- Nunca.
- ¿Por qué no? Algún día.
- Nunca.
- Pregúntale a Multivac.
- Pregúntale tú a Multivac. Te desafío. Te apuesto cinco dólares a que no es
posible.

Adell estaba lo suficientemente borracho como para intentarlo y lo suficientemente
sobrio como para traducir los símbolos y operaciones necesarias para formular la
pregunta que, en palabras, podría haber correspondido a esto: ¿Podrá la
humanidad algún día, sin el gasto neto de energía, devolver al Sol toda su
juventud aún después que haya muerto de viejo?
O tal vez podría reducirse a una pregunta más simple, como ésta: ¿Cómo puede
disminuirse masivamente la cantidad neta de entropía del universo?
Multivac enmudeció. Los lentos resplandores oscuros cesaron, los clicks distantes
de los transmisores terminaron.

Entonces, mientras los asustados técnicos sentían que ya no podían contener más
el aliento, el teletipo adjunto a la computadora cobró vida repentinamente.
Aparecieron cinco palabras impresas: DATOS INSUFICIENTES PARA
RESPUESTA ESCLARECEDORA.

- No hay apuesta -murmuró Lupov. Salieron apresuradamente.
A la mañana siguiente, los dos, con dolor de cabeza y la boca pastosa, habían
olvidado el incidente.

Jerrodd, Jerrodine y Jerrodette I y II observaban la imagen estrellada en el
visiplato mientras completaban el pasaje por el hiperespacio en un lapso fuera de
las dimensiones del tiempo. Inmediatamente, el uniforme de polvo de estrellas dio
paso al predominio de un único disco de mármol, brillante, centrado.
- Es X-23 – dijo Jerrodd con confianza. Sus manos delgadas se entrelazaron con
fuerza detrás de su espalda y los nudillos se pusieron blancos.
Las pequeñas Jerrodettes, niñas ambas, habían experimentado el pasaje por el
hiperespacio por primera vez en su vida. Contuvieron sus risas y se persiguieron
locamente alrededor de la madre, gritando:
- Hemos llegado a X-23… hemos llegado a X-23… hemos llegado a X-23… hemos
llegado…
- Tranquilas, niñas -dijo rápidamente Jerrodine-. ¿Estás seguro, Jerrodd?
- ¿De qué hay que estar seguro? -preguntó Jerrodd, echando una mirada al tubo
de metal justo debajo del techo, que ocupaba toda la longitud de la habitación y
desaparecía a través de la pared en cada extremo. Tenía la misma longitud que la
nave.

Jerrodd sabía poquísimo sobre el grueso tubo de metal excepto que se llamaba
Microvac, que uno le hacía preguntas si lo deseaba; que aunque uno no se las
hiciera de todas maneras cumplía con su tarea de conducir la nave hacia un
destino prefijado, de abastecerla de energía desde alguna de las diversas
estaciones de Energía Subgaláctica y de computar las ecuaciones para los saltos
hiperespaciales.

Jerrodd y su familia no tenían otra cosa que hacer sino esperar y vivir en los
cómodos sectores residenciales de la nave.

Cierta vez alguien le había dicho a Jerrodd, que el ‘ac’ al final de ‘Microvac’ quería
decir ‘computadora análoga’ en inglés antiguo, pero estaba a punto de olvidar
incluso eso.

Los ojos de Jerrodine estaban húmedos cuando miró el visiplato.
- No puedo evitarlo. Me siento extraña al salir de la Tierra.
- ¿Por qué, caramba? -preguntó Jerrodd-. No teníamos nada allí. En X-23
tendremos todo. No estarás sola. No serás una pionera. Ya hay un millón de
personas en ese planeta. Por Dios, nuestros bisnietos tendrán que buscar nuevos
mundos porque llegará el día en que X-23 estará superpoblado. -Luego agregó,
despues de una pausa reflexiva: – Te aseguro que es una suerte que las
computadoras hayan desarrollado viajes interestelares, considerando el ritmo al
que aumenta la raza.
- Lo sé, lo sé -respondió Jerrodine con tristeza.
Jerrodette I dijo de inmediato:
- Nuestra Microvac es la mejor Microvac del mundo.
- Eso creo yo también -repuso Jerrodd, desordenándole el pelo.

Era realmente una sensación muy agradable tener una Microvac propia y Jerrodd
estaba contento de ser parte de su generación y no de otra. En la juventud de su
padre las únicas computadoras eran unas enormes máquinas que ocupaban un
espacio de ciento cincuenta kilómetros cuadrados. Sólo había una por planeta. Se
llamaban ACs Planetarias. Durante mil años habían crecido constantemente en
tamaño y luego, de pronto, llegó el refinamiento. En lugar de transistores hubo
válvulas moleculares, de manera que hasta la AC Planetaria más grande podía
colocarse en una nave espacial y ocupar sólo la mitad del espacio disponible.

Jerrodd se sentía eufórico siempre que pensaba que su propia Microvac personal
era muchísimo más compleja que la antigua y primitiva Multivac que por primera
vez había domado al Sol, y casi tan complicada como una AC Planetaria de la
Tierra (la más grande) que por primera vez resolvió el problema del viaje
hiperespacial e hizo posibles los viajes a las estrellas. – Tantas estrellas, tantos
planetas -suspiró Jerrodine, inmersa en sus propios pensamientos-. Supongo que
las familias seguirán emigrando siempre a nuevos planetas, tal como lo hacemos
nosotros ahora.
- No siempre -respondió Jerrodd, con una sonrisa-. Todo esto terminará algún día,
pero no antes de que pasen billones de años. Muchos billones. Hasta las estrellas
se extinguen, ¿sabes? Tendrá que aumentar la entropía.
- ¿Qué es la entropía, papá? -preguntó Jerrodette II con voz aguda.
- Entropía, querida, es sólo una palabra que significa la cantidad de desgaste del
universo. Todo se desgasta, como sabrás, por ejemplo tu pequeño robot walkietalkie,
¿recuerdas?
- ¿No puedes ponerle una nueva unidad de energía, como a mi robot?
- Las estrellas son unidades de energía, querida. Una vez que se extinguen, ya no
hay más unidades de energía.
Jerrodette I lanzó un chillido de inmediato.
- No las dejes, papá. No permitas que las estrellas se extingan.
- Mira lo que has hecho -susurró Jerrodine, exasperada. – ¿Cómo podía saber que
iba a asustarla? -respondió Jerrodd también en un susurro.
- Pregúntale a la Microvac -gimió Jerrodette I-. Pregúntale cómo volver a encender
las estrellas.
- Vamos -dijo Jerrodine-. Con eso se tranquilizarán. -(Jerrodette II ya se estaba
echando a llorar, también).
Jerrodd se encogió de hombros.
- Ya está bien, queridas. Le preguntaré a Microvac. No se preocupen, ella nos lo
dirá.
Le preguntó a la Microvac, y agregó rápidamente:
- Imprimir la respuesta.
Jerrodd retiró la delgada cinta de celufilm y dijo alegremente: – Miren, la Microvac
dice que se ocupará de todo cuando llegue el momento, y que no se preocupen.
Jerrodine dijo:
- Y ahora, niñas, es hora de acostarse. Pronto estaremos en nuestro nuevo hogar.
Jerrodd leyó las palabras en el celufilm nuevamente antes de destruirlo:
DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA.
Se encogió de hombros y miró el visiplato. El X-23 estaba cerca.

VJ-23X de Lameth miró las negras profundidades del mapa tridimensional en
pequeña escala de la Galaxia y dijo:
- ¿No será una ridiculez que nos preocupe tanto la cuestión?
MQ-17J de Nicron sacudió la cabeza.
- Creo que no. Sabes que la Galaxia estará llena en cinco años con el actual ritmo
de expansión.

Los dos parecían jóvenes de poco más de veinte años. Ambos eran altos y de
formas perfectas.

- Sin embargo, dijo VJ-23X- me resisto a presentar un informe pesimista al
Consejo Galáctico.
- Yo no pensaría en presentar ningún otro tipo de informe. Tenemos que
inquietarlos un poco. No hay otro remedio.
VJ-23X suspiró.
- El espacio es infinito. Hay cien billones de galaxias disponibles.
- Cien billones no es infinito, y cada vez se hace menos infinito. ¡Piénsalo! Hace
veinte mil años, la humanidad resolvió por primera vez el problema de utilizar
energía estelar, y algunos siglos después se hicieron posibles los viajes
interestelares. A la humanidad le llevó un millón de años llenar un pequeño mundo
y luego sólo quince mil años llenar el resto de la Galaxia. Ahora la población se
duplica cada diez años…
VJ-23X lo interrumpió.
- Eso debemos agradecérselo a la inmnortalidad.
- Muy bien. La inmortalidad existe y debemos considerarla. Admito que esta
inmortalidad tiene su lado complicado. La galáctica AC nos ha solucionado
muchos problemas, pero al resolver el problema de evitar la vejez y la muerte,
anuló todas las otras cuestiones.
- Sin embargo no creo que desees abandonar la vida.
- En absoluto -saltó MQ-17J, y luego se suavizó de inmediato-. No todavía. No soy
tan viejo. ¿Cuántos años tienes tú?
- Doscientos veintitrés. ¿Y tú?
- Yo todavía no tengo doscientos. Pero, volvamos a lo que decía. La población se
duplica cada diez años. Una vez que se llene esta galaxia, habremos llenado otra
en diez años. Diez años más y habremos llenado dos más. Otra década, cuatro
más. En cien años, habremos llenado mil galaxias; en mil años, un millón de
galaxias. En diez mil años, todo el universo conocido. Y entonces, ¿qué?
VJ-23X dijo:
- Como problema paralelo, está el del transporte. Me pregunto cuántas unidades
de energía solar se necesitarán para trasladar galaxias de individuos de una
galaxia a la siguiente.
- Muy buena observación. La humanidad ya consume dos unidades de energía
solar por año.
- La mayor parte de esta energía se desperdicia. Al fin y al cabo, nuestra propia
galaxia sola gasta mil unidades de energía solar por año, y nosotros solamente
usamos dos de ellas.
- De acuerdo, pero aún con una eficiencia de un cien por ciento, sólo podemos
postergar el final. Nuestras necesidades energéticas crecen en progresión
geométrica, y a un ritmo mayor que nuestra población. Nos quedaremos sin
energía todavía más rápido que sin galaxias. Muy buena observación. Muy, muy
buena observación.
- Simplemente tendremos que construir nuevas estrellas con gas interestelar.
- ¿O con calor disipado? -preguntó MQ-17J, con tono sarcástico.
- Puede haber alguna forma de revertir la entropía. Tenemos que preguntárselo a
la Galáctica AC.
VJ-23X no hablaba realmente en serio, pero MQ-17J sacó su contacto AC del
bolsillo y lo colocó sobre la mesa frente a él.
- No me faltan ganas -dijo-. Es algo que la raza humana tendrá que enfrentar
algún día.

Miró sombríamente su pequeño contacto AC. Era un objeto de apenas cinco
centímetros cúbicos, nada en sí mismo, pero estaba conectado a través del
hiperespacio con la gran Galáctica AC que servía a toda la humanidad y, a su vez
era parte integral suya.

MQ-17J hizo una pausa para preguntarse si algún día, en su vida inmortal, llegaría
a ver la Galáctica AC. Era un pequeño mundo propio, una telaraña de rayos de
energía que contenía la materia dentro de la cual las oleadas de los planos medios
ocupaban el lugar de las antiguas y pesadas válvulas moleculares. Sin embargo, a
pesar de esos funcionamientos subetéreos, se sabía que la Galáctica AC tenía mil
diez metros de ancho.

Repentinamente, MQ-17J preguntó a su contacto AC:
- ¿Es posible revertir la entropía?
VJ-23X, sobresaltado, dijo de inmediato:
- Ah, mira, realmente yo no quise decir que tenías que preguntar eso.
- ¿Por qué no?
- Los dos sabemos que la entropía no puede revertirse. No puedes volver a
convertir el humo y las cenizas en un árbol.
- ¿Hay árboles en tu mundo? -preguntó MQ-17J.
El sonido de la Galáctica AC los sobresaltó y les hizo guardar silencio. Se oyó su
voz fina y hermosa en el contacto AC en el escritorio. Dijo:
DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA.
VJ-23X dijo:
- ¡Ves!

Entonces los dos hombres volvieron a la pregunta del informe que tenían que
hacer para el Consejo Galáctico.

La mente de Zee Prime abarcó la nueva galaxia con un leve interés en los
incontables racimos de estrellas que la poblaban. Nunca había visto eso antes.
¿Alguna vez las vería todas? Tantas estrellas, cada una con su carga de
humanidad… una carga que era casi un peso muerto. Cada vez más, la verdadera
esencia del hombre había que encontrarla allá afuera, en el espacio.

¡En las mentes, no en los cuerpos! Los cuerpos inmortales permanecían en los
planetas, suspendidos sobre los eones. A veces despertaban a una actividad
material pero eso era cada vez más raro. Pocos individuos nuevos nacían para
unirse a la multitud increíblemente poderosa, pero, ¿qué importaba? Había poco
lugar en el universo para nuevos individuos.

Zee Prime despertó de su ensoñación al encontrarse con los sutiles manojos de
otra mente.
- Soy Zee Prime. ¿Y tú?
- Soy Dee Sub Wun. ¿Tu galaxia?
- Sólo la llamamos Galaxia. ¿Y tú?
- Llamamos de la misma manera a la nuestra. Todos los hombres llaman Galaxia
a su galaxia, y nada más. ¿Por qué será?
- Porque todas las galaxias son iguales.
- No todas. En una galaxia en particular debe de haberse originado la raza
humana. Eso la hace diferente.
Zee Prime dijo:
- ¿En cuál?
- No sabría decirte. La Universal AC debe estar enterada.
- ¿Se lo preguntamos? De pronto tengo curiosidad por saberlo.

Las percepciones de Zee Prime se ampliaron hasta que las galaxias mismas se
encogieron y se convirtieron en un polvo nuevo, más difuso, sobre un fondo
mucho más grande. Tantos cientos de billones de galaxias, cada una con sus
seres inmortales, todas llevando su carga de inteligencias, con mentes que
vagaban libremente por el espacio. Y sin embargo una de ellas era única entre
todas por ser la Galaxia original. Una de ellas tenía en su pasado vago y distante,
un período en que había sido la única galaxia poblada por el hombre.
Zee Prime se consumía de curiosidad por ver esa galaxia y gritó:
- ¡Universal AC! ¿En qué galaxia se originó el hombre?
La Universal AC oyó, porque en todos los mundos tenía listos sus receptores, y
cada receptor conducía por el hiperespacio a algún punto desconocido donde la
Universal AC se mantenía independiente.

Zee Prime sólo sabía de un hombre cuyos pensamientos habían penetrado a
distancia sensible de la Universal AC, y sólo informó sobre un globo brillante, de
sesenta centímetros de diámetro, difícil de ver.

- ¿Pero cómo puede ser eso toda la Universal AC? -había preguntado Zee Prime.
La mayor parte -fue la respuesta- está en el hiperespacio. No puedo imaginarme
en qué forma está allí.

Nadie podía imaginarlo, porque hacía mucho que había pasado el día- y eso Zee
Prime lo sabía- en que algún hombre tuvo parte en construir la Universal AC. Cada
Universal AC diseñaba y construía a su sucesora. Cada una, durante su existencia
de un millón de años o más, acumulaba la información necesaria como para
construir una sucesora mejor, más intrincada, más capaz en la cual dejar
sumergido y almacenado su propio acopio de información e individualidad.

La Universal AC interrumpió los pensamientos erráticos de Zee Prime, no con
palabras, sino con directivas. La mentalidad de Zee Prime fue dirigida hacia un
difuso mar de Galaxias donde una en particular se agrandaba hasta convertirse en
estrellas.

Llegó un pensamiento, infinitamente distante, pero infinitamente claro.
ÉSTA ES LA GALAXIA ORIGINAL DEL HOMBRE.

Pero era igual, al fin y al cabo, igual que cualquier otra, y Zee Prime resopló de
desilusión.

Dee Sub Wun, cuya mente había acompañado a Zee Prime, dijo de pronto:
- ¿Y una de estas estrellas es la estrella original del hombre?
La Universal AC respondió:
LA ESTRELLA ORIGINAL DEL HOMBRE SE HA HECHO NOVA. ES UNA
ENANA BLANCA.
- ¿Los hombres que la habitaban murieron? -preguntó Zee Prime, sobresaltado y
sin pensar.
La Universal AC respondió:
COMO SUCEDE EN ESTOS CASOS UN NUEVO MUNDO PARA SUS
CUERPOS FÍSICOS FUE CONSTRUIDO EN EL TIEMPO.
- Sí, por supuesto -dijo Zee Prime, pero aún así lo invadió una sensación de
pérdida. Su mente dejó de centrarse en la Galaxia original del hombre, y le
permitió volver y perderse en pequeños puntos nebulosos. No quería volver a
verla.
Dee Sub Wun dijo:
- ¿Qué sucede?
- Las estrellas están muriendo. La estrella original ha muerto.
- Todas deben morir. ¿Por qué no?
- Pero cuando toda la energía se haya agotado, nuestros cuerpos finalmente
morirán, y tú y yo con ellos.
- Llevará billones de años.
- No quiero que suceda, ni siquiera dentro de billones de años. ¡Universal AC!
¿Cómo puede evitarse que las estrellas mueran?
Dee Sub Wun dijo, divertido:
- Estás preguntando cómo podría revertirse la dirección de la entropía.
Y la Universal AC respondió:
TODAVÍA HAY DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA
ESCLARECEDORA.

Los pensamientos de Zee Prime volaron a su propia galaxia. Dejó de pensar en
Dee Sub Wun, cuyo cuerpo podría estar esperando en una galaxia a un trillón de
años luz de distancia, o en la estrella siguiente a la de Zee Prime. No importaba.
Con aire desdichado, Zee Prime comenzó a recoger hidrógeno interestelar con el
cual construir una pequeña estrella propia. Si las estrellas debían morir alguna
vez, al menos podrían construirse algunas.

El Hombre, mentalmente, era uno solo, y estaba conformado por un trillón de
trillones de cuerpos sin edad, cada uno en su lugar, cada uno descansando,
tranquilo e incorruptible, cada uno cuidado por autómatas perfectos, igualmente
incorruptibles, mientras las mentes de todos los cuerpos se fusionaban libremente
entre sí, sin distinción.

El Hombre dijo:
- El universo está muriendo.
El Hombre miró a su alrededor a las galaxias cada vez más oscuras. Las estrellas
gigantes, muy gastadoras, se habían ido hace rato, habían vuelto a lo más oscuro
de la oscuridad del pasado distante. Casi todas las estrellas eran enanas blancas,
que finalmente se desvanecían.

Se habían creado nuevas estrellas con el polvo que había entre ellas, algunas por
procesos naturales, otras por el Hombre mismo, y también se estaban apagando.
Las enanas blancas aún podían chocar entre ellas, y de las poderosas fuerzas así
liberadas se construirían nuevas estrellas, pero una sola estrella por cada mil
estrellas enanas blancas destruidas, y también éstas llegarían a su fin.

El Hombre dijo:
- Cuidadosamente administrada y bajo la dirección de la Cósmica AC, la energía
que todavía queda en todo el universo, puede durar billones de años. Pero aún así
eventualmente todo llegará a su fin. Por mejor que se la administre, por más que
se la racione, la energía gastada desaparece y no puede ser repuesta. La entropía
aumenta continuamente.

El Hombre dijo:
- ¿Es posible no revertir la entropía? Preguntémosle a la Cósmica AC.
La AC los rodeó pero no en el espacio. Ni un solo fragmento de ella estaba en el
espacio. Estaba en el hiperespacio y hecha de algo que no era materia ni energía.
La pregunta sobre su tamaño y su naturaleza ya no tenía sentido comprensible
para el Hombre.
- Cósmica AC -dijo el Hombre- ¿cómo puede revertirse la entropía?
La Cósmica AC dijo:
LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA
ESCLARECEDORA.
El Hombre ordenó: – Recoge datos adicionales.
La Cósmica AC dijo:
LO HARÉ. HACE CIENTOS DE BILLONES DE AÑOS QUE LO HAGO. MIS
PREDECESORES Y YO HEMOS ESCUCHADO MUCHAS VECES ESTA
PREGUNTA. TODOS LOS DATOS QUE TENGO SIGUEN SIENDO
INSUFICIENTES.
- ¿Llegará el momento -preguntó el Hombre- en que los datos sean suficientes o el
problema es insoluble en todas las circunstancias concebibles?
La Cósmica AC respondió:
NINGÚN PROBLEMA ES INSOLUBLE EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS
CONCEBIBLES.
El Hombre preguntó:
- ¿Cuándo tendrás suficientes datos como para responder a la pregunta?
La Cósmica AC respondió:
LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA
ESCLARECEDORA.
- ¿Seguirás trabajando en eso? -preguntó el Hombre.
La Cósmica AC respondió:
- SÍ. El Hombre dijo:
- Esperaremos.

Las estrellas y las galaxias murieron y se convirtieron en polvo, y el espacio se
volvió negro después de tres trillones de años de desgaste.
Uno por uno, el Hombre se fusionó con la AC, cada cuerpo físico perdió su
identidad mental en forma tal que no era una pérdida sino una ganancia.

La última mente del Hombre hizo una pausa antes de la fusión, contemplando un
espacio que sólo incluía la borra de la última estrella oscura y nada aparte de esa
materia increíblemente delgada, agitada al azar por los restos de un calor que se
gastaba, asintóticamente, hasta llegar al cero absoluto.
El Hombre dijo:
- AC, ¿es éste el final? ¿Este caos no puede ser revertido al universo una vez
más? ¿Esto no puede hacerse?
AC respondió:
LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA
ESCLARECEDORA.

La última mente del Hombre se fusionó y sólo AC existió en el hiperespacio.
La materia y la energía se agotaron y con ellas el espacio y el tiempo. Hasta AC
existía solamente para la última pregunta que nunca había sido respondida desde
la época en que dos técnicos en computación medio alcoholizados, tres trillones
de años antes, formularon la pregunta en la computadora que era para AC mucho
menos de lo que para un hombre el Hombre.

Todas las otras preguntas habían sido contestadas, y hasta que esa última
pregunta fuera respondida también, AC no podría liberar su conciencia.
Todos los datos recogidos habían llegado al fin. No quedaba nada para recoger.
Pero toda la información reunida todavía tenía que ser completamente
correlacionada y unida en todas sus posibles relaciones.

Se dedicó un intervalo sin tiempo a hacer esto.

Y sucedió que AC aprendió cómo revertir la dirección de la entropía.
Pero no había ningún Hombre a quien AC pudiera dar una respuesta a la última
pregunta. No había materia. La respuesta -por demostración- se ocuparía de eso
también.

Durante otro intervalo sin tiempo, AC pensó en la mejor forma de hacerlo.
Cuidadosamente, AC organizó el programa.

La conciencia de AC abarcó todo lo que alguna vez había sido un universo y
pensó en lo que en ese momento era el caos.

Paso a paso, había que hacerlo.

Y AC dijo:
¡HÁGASE LA LUZ!
Y la luz se hizo…

2009
11.24
Aunque a primera vista la luna parece desolada, los científicos han encontrado agua en nuestro satélite

Aunque a primera vista la luna parece desolada, los científicos han encontrado agua en nuestro satélite

La vieja idea de que la luna es un lugar seco y desolado, completamente desprovista de agua ha quedado en el pasado.

Recientemente la nave LCROSS de la NASA encontró agua dentro de un crater en la luna. El hallazgo es impactante, y se suma al hecho de que ya se habían identificado moléculas de agua en la superficie lunar.

La nave LCROSS pudo captar moléculas que corresponden a vapor de agua, por lo que existe la posibilidad de que en algún sitio dentro del crater, se encuentre agua congelada.

Actualmente los científicos de la NASA se encuentran trabajando arduamente para analizar todos los datos enviados por LCROSS, sin embargo y como resultado de los primeros estudios, han confirmado que es agua lo que la nave pudo captar y ya descartaron cualquier la posiblidad de una contaminación o un mal funcionamiento de la nave.

Así que estas noticias comienzan a cambiar nuestra perspectiva de la luna y abren la posibilidad a nuevos y emocionantes descubrimientos futuros.

Si pudieron encontrar agua en la luna, cosa que se creía imposible, ¿qué no encontraremos más allá?

Fuente: NASA

2009
11.04

Un grupo de 68 científicos publicarán un artículo mañana 5 de noviembre en la revista journal of heredity en el que propondrán la creación de un “zoológico genómico”. Dicho proyecto tiene como objetivo secuenciar el ADN de 10,000 especies distintas de vertebrados, lo que representa aproximadamente una secuencia por cada género de vertebrados que existe en el mundo.

El proyecto, conocido como Genome 10k project, pretende recolectar muestras de los distintos animales de zoológicos, museos, colecciones en universidades entre otras fuentes alrededor del mundo.

Los promotores originales del proyecto son: el Dr. David Haussler de la universidad de California, capus Santa Cruz (UCSC), el Dr. Stephen J. O’Brien, director del laboratorio de Diversidad Genómica del Cancer National Institute de EUA y el Dr. Oliver A. Ryder, investigador del instituto para la investigación de la conservación del zoológico de San Diego.

Aunque la idea hubiera sonado completamente disparatada hace sólo 10 años, ahora es posible pensar en proyectos de este tipo gracias a la enorme caída en los costos de secuenciación y a las novedosas tecnologías que permiten secuenciar genomas enteros en muy poco tiempo. Aunque se necesitan todavía algunos avances para hacer que el proyecto sea totalmente costeable, al ritmo que avanzan la tecnología de la secuenciación esto será posible en unos cuantos años.

Según el Dr. O’Brien, el Genome 10k project nos permitirá observar la evolución en acción a un nivel que nunca habíamos visto. Además, el proyecto proveerá de valiosa información a naturalistas, ecólogos, evolucionistas y biólogos en general, y ni qué decir de los bioinformáticos que seguramente tendrán un trabajo considerable para recolectar y organizar la información de 10,000 genomas.

Para más información, visiten la página del proyecto aquí (en inglés).

Fuente: UCSC news.

Nota importante: La imagen mostrada pertenece al autor del artículo original en UCSC news.

2009
11.02

A propósito de estas fechas en las que en México se celebra la tradricional fiesta del Día de Muertos, les traigo una canción del Rockdrigo que habla precisamente de la muerte.

Aunque no es la única canción en la que Rockdrigo González trata el tema de la muerte, sí es la única dedicada completamente a ella. En lo personal es una canción que me gusta mucho, tanto por la letra como por la música. Espero que ustedes la disfruten igual.

Rockdrigo González – Dicen que la Muerte

A continuación la letra de esta peculiar canción.

“Dicen que la muerte”. Rockdrigo González

Dicen que la muerte anda tras mis huesos,
si es así la espero
pa’ darle sus besos.
Y si no me alcanza la muy condenada
me paro un ratito
pa’ verla enojada.

Cuentan que la muerte va muy atareada,
llevándose viejos, también muchachada.
Que asusta a la gente
que asusta de veras,
pues viene y te lleva
aunque no lo quieras.

La gente le teme tal vez más que al diablo,
siente un gran castillo
cuando pobre está.
Y hasta cuentan dichos de sobrevivencia
de espíritus locos
que retan la ciencia.

Cuentan que la muerte va muy atareada,
llevándose viejos, también muchachada.
Que asusta a la gente
que asusta de veras,
pues viene y te lleva
aunque no lo quieras.

Mas hay quien no teme ni siquiera un poco,
ya sea por estar cuerdo
o por estar loco.
Y si tú te acercas a los cementerios
verás mucha gente
haciendo misterios.

Cuentan que la muerte va muy atareada,
llevándose viejos, también muchachada.
Que asusta a la gente
que asusta de veras,
pues viene y te lleva…
aunque no lo quieras.

Ya ustedes dirán si el buen Rockdrigo no tenía razón con eso de que asusta de veras, pues viene y te lleva aunque no lo quieras.
Así que antes de que me lleve, ahí les dejo la canción, para el deleite de vivos y muertos, en sus casas o en el panteón.

Nota importante: Los derechos de autor de las canciones aquí presentadas (tanto la letra como el audio) no son propiedad de este blog. Dicho material es publicado sólo con fines de difusión.

2009
10.29

El día que internet comenzó

Un día como hoy, pero de hace 40 años, se mandó el primer mensaje de una computadora a otra a través de ARPANET, la primera red que dio origen a Internet.

Interface Message Processor

Interface Message Processor. Estos aparatos del tamaño de refrigeradores eran el corazón de ARPANET, el precursor de Internet

Charley Kline, un estudiante de la universidad de Califronia en los Ángeles, escribió las letras ‘l’ y ‘o’, inicio de la palabra inglesa login, antes de que la red fallara. La primera prueba intentaba enviar un mensaje corto desde la Universidad de California al Stanford Research Institute, a 500 km. de distancia.

En ese entonces ARPANET no era más que un experimento basado en diversas teorías acerca de la conectividad de las computadoras. Es probable que en ese entonces, Kline no se imaginara que ese primer fallo marcaría el inicio de lo que hoy es la red de comunicaciones más grande que el hombre ha conocido.

En un inicio ARPANET sólo estaba diseñada para compartir datos y recursos entre centros de investigación que se encontraban lejos físicamente. Ahora es una red que conecta a millones de personas.

La historia de cómo un proyecto un tanto alocado, que se realizó básicamente a la originalidad de varios estudiantes y visionarios es realmente impresionante. Cuesta trabajo pensar que hace sólo 40 años era toda una hazaña enviar un par de palabras de una computadora a otra.

De seguir así la tendencia, quién sabe qué nos deparará el futuro y en qué se habrá convertido la Internet dentro de 40 años, claro, si el cambio climático no nos acaba primero.

Un día como hoy, pero de hace 40 años, se mandó el primer mensaje de una computadora a otra a través de ARPANET, la primera red que dio origen a Internet.
2009
10.29

Pues sí, el tiempo ha pasado y una nueva versión de ubuntu está con nosotros (si ya no puede esperar y prefiere leer este post mientras se está descargando Ubuntu, haga click aquí).

Como ya es costumbre con esta popular distribución de GNU/Linux, esta nueva versión promete ser más estable, más amigable con el usuario y tener diversas novedades para disfrutar. Entre las cosas nuevas que podremos encontrar en el “Karmic Koala” están:

  • Una nueva interfaz para el encendido y el apagado, además de un gestor de sesiones renovado. Ahora además de todas las ventajas que ya conocemos de Linux, Ubuntu se hace cada vez más atractivo visualmente
  • Se han hecho una gran cantidad de pequeñas mejoras y retoques a los íconos y la apariencia de Ubuntu.
  • Ubuntu One. Ubuntu por fin se une a la nube. Ahora con Ubuntu One puedes sincronizar datos, archivos y contactos con los servidores de Ubuntu. Cada usuario tiene 2 Gb de almacenamiento gratuitos, pero puede adquirir más si está dispuesto a pagarlo.
  • El centro de Software de Ubuntu. Antes era fácil instalar programas en Ubuntu, ahora es mucho más. Con el centro de Software de Ubuntu tendrá acceso a miles de aplicaciones libres y gratuitas con solo un click.
  • Empathy es ahora el cliente de mensajería por defecto de Ubuntu, sustituyendo a pidgin. Empathy le permitirá mantenerse en contacto con todas las redes de mensajería que se pueda imaginar: MSN, jabber, Google talk, ICQ, sólo por mencionar algunas.
  • GRUB 2 es ahora el nuevo sistema de arranque por defecto. Con muchas más opciones de personalización, GRUB 2 le permitirá al usuario usar sus propios fondos de pantalla al inicio, sólo por mencionar algunas posibilidades.
  • EXT4 se vuelve el sistema de archivos por defecto. EXT4 ofrece considerables ventajas en rendimiento comparado con EXT3. Aunque los usuarios que estén usando EXT3 o deseen seguir usándolo podrán hacerlo.
  • La versión de Ubuntu para Netbooks ha sido mejorada. Si tiene una Netbook, no dude en probar el Ubuntu Netbook Remix. Sin duda quedará sorprendido con las grandes cosas que su pequeña Netbook puede hacer si tiene el sistema operativo adecuado.

Además de los puntos ya mencionados, existen muchas otras mejoras, pero le recomiendo que pruebe esta nueva versión de ubuntu para descubrirlas. Para ver un pequeño tour de lo que Ubuntu 9.10 le ofrece haga click aquí.

Así que ahora que ya conoce las ventajas del Karmic Koala, no espere más y vaya a la página de descargas de Ubuntu.

2009
10.23

El día de hoy en una solemne ceremonia, la UNAM recibió el premio príncipe de Asturias de comunicación y humanidades 2009.

Este premio es un reconocimiento al esfuerzo y dedicación de la máxima casa de estudios, y una prueba más de que a través de la educación México puede sobresalir y superarse.

Este es un motivo de orgullo para todos los mexicanos, en especial los universitarios, y un incentivo para seguir refrendando y apoyando la enorme labor de la UNAM.

Les dejo aquí una liga para que puedan leer el discurso que pronunció el rector Narro en la entrega del premio.

Por mi raza hablará el espíritu

2009
08.17

Saludos.

Esta entrega es muy especial porque con ella inaguro el posteo de mis cuentos. De cuando en cuando iré poniendo alguno de mis cuentos para que los puedan leer y compartir. Si alguno de ustedes está interesado en leer más, visite mi página personal.

En esta primera oportunidad les dejo el primer cuento que escribí y hace poco mejoré. Es sin duda mi favorito, así que espero que lo disfruten. Sus críticas y comentarios son bienvenidos.

Las cuentas

Si tan sólo pudiera medir el fulgor de las estrellas, pensé mientras jugaba distraídamente con un lápiz. Me volteaste a ver justo en ese momento, como si hubieses notado algo inusual en mi adormecido rostro. Al ver tu cara de confusión sonreí, pero tu repentina expresión de seriedad me hizo ver que no te hacía nada de gracia. Sin decir palabra continuaste con tus cuentas. Sabía que te estaba empezando a molestar, o mejor dicho te empezaba a molestar más de lo usual. Nunca te percatabas de lo que pasaba por mi cabeza y si lo hacías nunca te interesabas en ello. Tanta concentración en el papel te distraía de todo, sin embargo los números ahí plasmados te significaban cada vez menos.

Observé tus ojos mientras saltaban de una fórmula a otra. Cada vez que los veía notaba un peculiar brillo en ellos y pensaba que debían guardar algún extraño secreto. Tomé mis notas y comencé a garabatear de manera casi frenética, dejando trazos muy marcados en el papel. Sí, definitivamente me gustaban tus ojos.

El ruido afuera era cada vez mayor, ¿o sería que adentro había cada vez más silencio? Un perro ladrando, el eterno susurro del refrigerador y el constante crick crick de los grillos. Yo escribía mis notas y tú seguías maldiciendo por lo bajo, porque las cuentas no salían.

Miles de veces te vi borrar lo que acababas de escribir, sólo para volver a llenar la hoja en unos cuantos segundos. Centenas de números rondaban por tu cabeza, como luciérnagas traviesas que aparecían y desaparecían en los sitios más oscuros de tu cerebro. Y nada, simplemente las cuentas no salían. Mientras, yo seguía con mis notas, escribiendo cada vez más rápido, aunque sin un destino que me fuera evidente en ese momento.

Definitivamente la inspiración se había ido a esconder a quién sabe qué región perdida de la galaxia, allá dónde mi mente vagaba constantemente en esos momentos, buscándola ansiosamente. Yo mis notas y tú tus cuentas.

Pasaron los minutos y mis notas cada vez eran más escuetas y comenzaban a mostrar rasgos de fastidio. La inspiración, esa vieja elusiva y burlona, se había ido a otro lado. Y aún tus cuentas parecían seguir resistiéndose.

Me levanté finalmente tras haber estado varios minutos sin escribir nada.

- “¿Y las cuentas?”, te pregunté.

- “Siguen sin salir” fue tu respuesta. Noté que ya era muy noche, así que tomé mis cosas y me dirigí a la puerta. Apenas nos despedimos, como si tuviéramos toda la vida por delante para ser más efusivos. Fue la última vez que te vi, hasta ese momento cerca de aquél café.

Debo confesar que tardé un poco en reconocerte. Tu cara era diferente, y tus ojos no brillaban más. Había pasado más de un lustro desde la última vez y mi memoria ya empañada con el tiempo tuvo que desempolvar viejos recuerdos. Aunque no lo hicieron con la rapidez que me habría gustado, las memorias llegaron vívidas, frescas y renovadas. Me estremecí un poco al reconocer mi propia vejez en tu rostro marcado por los años, sin embargo me acerqué a ti, con la firme decisión de hablarte. Al notar que dudaste un poco al verme, me percaté que debía haber cambiado tanto o más que tú. Sin embargo, aceptaste de buen grado cuando te invité a tomar algo. Platicamos un buen rato y me contaste de tu familia, tu trabajo y tus proyectos. Yo te escuchaba hablar pero era como si viera a otra persona, más vieja, más lenta, más cansada.

Las horas se fueron volando y el cielo se cubrió rápidamente con esa molesta y espesa oscuridad, típica de las noches sin luna. Me dijiste que tenías que irte y nos despedimos como si nos hubiéramos visto todos los días. Estabas abriendo la puerta, a punto de desaparecer, cuando vino a mis labios la pregunta:

- “¿Y las cuentas?”. Te paraste en seco al escuchar mis palabras. Poco a poco tus ojos renacieron de nuevo, y brillaron en la penumbra. No podía ver tu rostro con claridad, pero casi podría jurar que sonreíste, como si esa sola pregunta hubiera hecho retroceder el tiempo hasta aquella última vez.

- “No salieron”, me respondiste con una voz tan nostálgica como familiar, mientras te perdías en el frío de la noche…

Espero que l@s que llegaron hasta acá, hayan disfrutado del cuento. Para obtener la versión pdf del mismo, hagan click aquí

Nota importante: Los cuentos están liberados bajo una licencia creative commons de Atribución-No comercial-No derivadas 3.0 o superior.

2009
08.14
Un par de perseidas atraviesan una oscura noche de verano. Foto: Adolfo Plasencia

Un par de perseidas atraviesan una oscura noche de verano. Foto: Adolfo Plasencia

Tal vez hayas oído hablar de las perseidas, también conocidas como lágrimas de San Lorenzo, la maravillosa lluvia de estrellas que ocurre cada verano en el hemisferio norte. Incluso es posible que hayas tenido la oportunidad de ver este hermoso espectáculo. Las perseidas nos visitan de manera regular cada año y representan uno de los eventos astronómicos más sorprendentes que se puede observar, tanto por su duración como por su cantidad.

Este año, la noche con más actividad fue la pasada madrugada del miércoles 12 de agosto, aunque las perseidas surcan los cielos veraniegos por más de seis semanas.

Pero ¿de dónde vienen las Perseidas? En primer lugar, es un fenómeno muy antiguo y existe evidencia de que han sido observadas al menos desde hace 2000 años. Se llaman así porque parecen surgir de la constelación de Perseo. También son conocidas como lágrimas de San Lorenzo porque usualmente su pico de máxima actividad coincide con el festejo del martirio de dicho santo.

Las Perseidas se generan del cometa 109P/Swift-Tuttle. Son fragmentos congelados de diversos tamaños que orbitan al cometa y son atraídos por la gravedad de la tierra; al entrar a la atmósfera se desintegran, dejando tras de sí una estela luminosa muchas veces visible a simple vista.

Aunque las Perseidas no son la lluvia de estrellas más intensa, en sus momentos de máxima actvidad pueden llegar a caer hasta 60 meteoros por hora, varios de los cuales son visibles sin necesidad de ningún instumento. Por supuesto, es buena idea alejarse de las luces de la ciudad para poder observarlas en todo su esplendor, pero incluso si vivimos en una ciudad grande y contaminada, podremos ver algunas de las más brillantes desde el patio de nuestra casa.

Así que ha llegado el momento de las Perseidas. El único problema es que con tantas estrellas fugaces, uno ya no sabe ni qué desear.

Fuentes: Nasa News, Wikipedia.